Míguez

José Antonio Míguez Rodríguez. Licenciado em Filosofia e Letras (Filosofia Clássica) na Universidade Central de Madri (1950). Desde 1952 é catedrático de Língua y Literatura Espanhola no Instituto Nacional de Enseñanza Media de Betanzos.

Ato-Potência e Matéria

Con la teoría plotiniana de la materia guarda íntima relación la de las nociones de potencia y acto, que se discuten en el tratado quinto. Estos términos, como se sabe, habían merecido una atención especial en la Metafísica aristotélica; eran, para Aristóteles, términos meramente correlativos, que indicaban en un caso la aptitud para ser y en otro la actividad. La cuestión, referida y aplicada por Plotino a la materia, estriba para él en decidir de una vez sobre el absolutismo de la expresión “ser en potencia”. ¿Cómo podría decirse de la materia, se pregunta Plotino, que es algo en acto?

Igal: Tratado 4,1 (IV,2,1) - A realidade da alma

1. En lo que hemos investigado sobre la esencia del alma pudimos mostrar que no es un cuerpo, ni tan siquiera, entre los seres incorpóreos, lo que consideramos la armonía o la entelequia de un cuerpo. Esto último no es verdad, tal como se dice, ni tampoco nos indica lo que es el alma, cuya investigación nosotros hemos abandonado. Si afirmamos que el alma es de naturaleza inteligible y de rango divino, veremos algo más claro en lo que atañe a su esencia. Pero, aún así, conviene todavía ir más lejos.

Míguez: Tratado 3,1 (III,1,1) — Todas as coisas têm ou não uma causa?

1. Todo lo que acontece y todos los seres se dan ciertamente por alguna causa o sin ella. Podría ocurrir también que hubiese acontecimientos y seres sin causa y otros sujetos a ella, o bien que los acontecimientos todos contasen con una causa, en tanto los seres dispusiesen, unos de causa y otros no, o incluso que ninguno proviniese de causa alguna; en sentido inverso, los seres pudieran tener todos alguna causa, mientras entre los acontecimientos unos contarían con ella y otros no, o bien no la tendría ninguno de ellos.

Igal: Tratado 2,15 (IV, 7, 15) — As almas sobrevivem à desaparição dos corpos

15. Se ha dicho, pues, todo lo que es preciso a aquellos que exigían una demostración. Pero en cuanto a los que piden una prueba sensible, habrá que obtenerla de las numerosas tradiciones que atañen a este asunto, de los oráculos de los dioses que ordenan se aplaque la cólera de las almas inducidas al error y de los honores que son debidos a los muertos en la idea de que no han perdido la sensación, pues eso es precisamente lo que hacen todos los hombres cuando se dirigen a los que ya dejaron esta vida.

Igal: Tratado 2,14 (IV, 7, 14) — As almas dos viventes individuais subsistem separadamente dos corpos

14. En cuanto a las almas de los otros animales, almas caídas que han llegado a los cuerpos de las bestias, serán también necesariamente inmortales. Y si existiese otra clase de almas, no podría venir de otro lugar que de la naturaleza viva, causa verdadera de la vida para los demás animales, incluyendo aquí el alma de las plantas. Porque todas han salido del mismo principio y tienen una vida propia, siendo incorpóreas, indivisibles y, en definitiva, sustancias.

Igal: Tratado 2,13 (IV, 7, 13) — Como a alma vem ao corpo?

13. Si los seres inteligibles son seres separados, ¿cómo puede el alma entrar en el cuerpo? Porque todo lo que es sólo inteligencia constituye un ser impasible, que vive entre aquellos seres y sin salir nunca de allí, con una vida puramente intelectual. Para él no se da ni la inclinación ni el deseo. El ser que se añade el deseo por venir después de la inteligencia, sigue adelante con esta adición y procura imponer un orden conforme a lo que ha visto en la inteligencia. Es como si estuviese encinta y sintiese los dolores del parto, por ese su celo de producir y de crear.

Igal: Tratado 2,12 (IV, 7, 12) — A alma é imortal, indestrutível, indivisível e imutável

12. Si dicen, pues, que toda alma es corruptible, sería también previsible que todas las cosas pereciesen. Y si lo afirman de un alma y no de otra, esto es, si aseguran que el alma del mundo es inmortal y que la nuestra no lo es, deberán dar la razón de ello. Porque tanto una como otra alma son principios de movimiento, viven por si mismas y están en contacto con los mismos objetos cuando piensan en los seres que se encuentran en el cielo y más allá del cielo, buscando su propia esencia y tratando de remontar hasta el primer principio.

Igal: Tratado 2,11 (IV, 7, 11) — A alma é imortal, indestrutível, indivisível e imutável

11. ¿Qué hombre de buen sentido podría dudar que este ser no fuese inmortal? Pues es claro que dispone de una vida que no puede ser destruida. ¿Y cómo iba a perderla si realmente no la ha adquirido, ni está presente a él como lo está el calor respecto del fuego? Y digo con esto, no que el calor sea adquirido por el fuego, sino que, si es adquirido, habrá de serlo, si no por el fuego, al menos por la materia que lo sustenta. Porque el fuego también es destruido por esta materia.