Alcibíades

Homem político ateniense controvertido: interlocutor do Primeiro e do Segundo Alcibíades. [Brisson]

ALC1 130a-132b: O homem é sua alma

Sócrates — Y yo creo, que no hay nadie que no se vea forzado a reconocer...

Alcibiades — ¿Qué?

Sócrates — Que el hombre es una de estas tres cosas.

Alcibiades — ¿Qué cosas?

Sócrates — O el alma o el cuerpo, o el compuesto de uno y otro.

Alcibiades — Conforme.

Sócrates — ¿Pero estamos conformes en que el alma manda al cuerpo?

Alcibiades — Lo estamos. Sócrates. ¿El cuerpo se manda a sí mismo?

Alcibiades — No, ciertamente.

Sócrates — Porque hemos dicho que el cuerpo es el que obedece.

Alcibiades — Sí.

ALC1 124a-128c: Em que consiste a arte política?

Así, mi querido Alcibiades, sigue mis consejos, y obedece al precepto que está escrito en el frontispicio del templo de Delfos: Conócete a ti mismo, porque los enemigos con quienes te las has de haber son tales, como yo los represento y no como tú te imaginas. El único medio de vencerlos es la aplicación y la habilidad; si renuncias a estas cualidades necesarias, renuncia también a la gloria fuera y dentro de tu país, gloria a que has aspirado con más ardor que otro alguno.

ALC1 118b-119a: Há uma ciência da política?

Sócrates — ¡Oh Dios! en qué estado tan miserable te hallas; no me atrevo a darle nombre. Sin embargo, puesto que estamos solos, es preciso decirlo. Mi querido Alcibiades, estás sumido en la peor ignorancia, como lo acreditan tus palabras, y como lo atestiguas contra ti mismo. He aquí, por qué te has arrojado, como cuerpo muerto, en la política, antes de recibir instrucción. Y tú no eres el único a quien sucede esta desgracia, porque es común a la mayor parte de los que se mezclan en los negocios de la república; un pequeño número exceptúo, y quizá sólo a Pericles, tu tutor.

ALC1 116e-118b: Não saber e crer que se sabe. Pior das ignorâncias.

Alcibiades — Te juro, Sócrates, por todos los dioses, que yo no sé lo que digo, y francamente, temo que he perdido la razón, porque estas cosas me parecen tan pronto de una manera, tan pronto de otra, según tú me preguntas.

Sócrates — ¿Ignoras, querido mío, la causa de este desorden?

Alcibiades — La ignoro completamente.

Sócrates — Y si alguno te preguntase, si tienes dos o tres ojos, dos o cuatro manos, responderías tú tan pronto de una manera, tan pronto de otra? ¿No responderías siempre de una misma manera?

ALC1 113c-116e: O justo ou o vantajoso?

Sócrates — Se te puede aplicar, Alcibiades, este dicho de Eurípides: tú eres él que la ha nombrado, porque no soy yo el que lo he dicho, sino tú; y no tienes motivo para achacármelo.

Alcibiades — Me parece que tienes razón,

Sócrates — Créeme, Alcibiades; es una empresa insensata querer ir a enseñar a los atenienses lo que tú no sabes, lo que no has querido saber.

ALC1 109c-113c: O que é o justo?

Sócrates — Pero ese mejor, que yo te reclamaba antes, con motivo de la paz y de la guerra, para saber con quién, cómo y cuándo es preciso hacer la guerra y la paz ¿no es siempre lo más justo?

Alcibiades — Así me parece.

Sócrates — Pero, mi querido Alcibiades, es preciso que suceda una de dos cosas: o que sin saberlo, ignores tú lo que es justo, o que, sin saberlo yo, hayas ido a casa de algún maestro que te enseñara a distinguir lo que es más justo y lo que es más injusto. ¿Quién es ese maestro? Dímelo, te lo suplico, para que me pongas en sus manos y me recomiendes a él.

ALC1 106b-109c: Interrogatório sobre a competência de Alcibíades

Sócrates — ¿Exiges de mí que haga un gran discurso como los que estás tú acostumbrado a escuchar? Ya sabes, que no es esa la forma que yo uso. Pero estoy en posición, creo, de convencerte de que lo que llevo sentado es verdadero, con tal que quieras concederme una sola cosa.

Alcibiades — La concedo, con tal que no sea muy difícil.

Sócrates — ¿Es cosa difícil responder a algunas preguntas?

Alcibiades — No.

Sócrates — Respóndeme, pues.

Alcibiades — No tienes más que preguntarme.

Taylor: Alcibiades I

This dialogue therefore is the beginning of all philosophy, in the same manner as the knowledge of ourselves. Hence many logical and ethical theorems are scattered in it, together with such as contribute to entire speculation of felicity. It likewise contains information with respect to many things which contribute to physiology, and to those dogmas which lead us to the truth concerning divine natures themselves. Hence too the divine Iamblichus assigned this dialogue the first rank, in the ten dialogues, in which he was of opinion the whole of Plato was contained.